Soy un montón de ruidos y sonrisas
Que de repente se silencian
Para sucumbir en un espiral profundo de un
montón de cosas
Que ni siquiera yo sé bien qué son.
Estoy segura de que soy inolvidable,
Porque me criaron no sólo para ser sino para
trascender.
Me criaron loca, loquísima
Y después renegaron de eso que era;
Eso que soy ahora, a veces, casi siempre,
depende con quién y
Depende de donde esté.
Sali del closet a los 18 años.
Y no fue el closet que te imaginas
Fue el de la vida
O el de mi versión de la vida.
Y dolió, y duele,
Porque no es normal ni normativo ni polite ni
políticamente correcto
Ser una rea trilingüe rockanrolera rubia
flaquísima finísima hiperlaxa y eternamente enamorada del amor…
Es que no pega nada con nada.
Ser un millón de cosas a la vez a veces hace
que me desdibuje en sentirme nadie.
Que mi inteligencia me vale vergas casi todo el
tiempo y todo lo que me pasa me parece una terrible pelotudes.
Le doy vueltas a las cosas
Tengo mil amores y ninguno siente el amor que
creo que me merezco
Ni ninguno me hace pensar que
Algún día
No va a desaparecer.
Al final es como que sólo soy yo conmigo
Y mi perro negro.
Tengo mucha gente que me ama,
Me admira… o al menos eso dice y, sin embargo,
Nos sentimos muy solas mis seis personalidades y yo..
Criadas a base de inconsistencias y discursos de mierdas.
Y piñas disfrazadas de regalos y caricias.
Y exigencias y estructuras justificadas en razón del amor
universal de la familia impuesta por el merísimo sentido de tener nonnos de la
Italia que resignificaron el sentido del clan como el valor del tesoro del
corazón, revictimizándonos a todos en crianzas de mierdísima mierda del qué se
yo qué pasado increíble que no le creo a nadie que haya tenido.
Soy el andador de esas niñezes, el bastón de sus vejeces,
la esperanza del futuro, la rebeldía del presente, el nudo de todos los hilos
rojos de estos apellidos que me tocó tener.
O elegí tener, allá en el universo universal, hablando en
idiomas extrañísimos con mi hermano de esta vida y casi todas las demás porque
sin él no tengo idea como volar…
Es la otra ala de mi realidad.
Cuando me emociono hablo con énfasis y rápido y muchísimo,
y todavía más cuando me enojo.
Cómo me gustaría que así fuese mi CV porque, para todo lo
demás, el sentido es temporal, seductor, tramposo, engalardonado (Lulú: ésta es
la palabra que queríamos decir hoy y no nos salía).Es que se me lengua la traba
cuando descubro cosas que encima me parecen tan obvias que me dan paja
comunicar.
Y, a la vez es raro, porque me parece mucho más valioso
resignificar la realidad del ser que ser alguien que hace bien cosas…. Y de
repente estoy pensando que todo esto es una pelotudes… que mi cv sería tan
pelotudo que nadie me podría contratar jamás.
Nadie que esté en su sano juicio.
Que no tenga un perro negro donde depositar su amor.
Que no haya recibido piñas por la espalda de su propio
padre y siguiese viviendo agradecido.
Todas las historias que escucho suenan peor que la mía…
aunque nose bien cuál es la mía… ¿La de la nena del ropero? ¿La que fue feliz
hasta los cinco (no sé porque digo cinco, tendría que investigar) y después
creció en un mundo divergente?
La que se mastrubó por primera vez de muy chiquita, ni
siquiera puedo decir la edad que tenía cuando ya me sentía mujer y, a la vez,
fue la última en desarrollarse.
Que rarísima tipa que soy ¿todos los somos?
Al menos yo y mis otros seis.